La historia comienza...
Nosotros eramos unos chavales normales, teniamos una chica, ahora llamada la gata asesina, que ella... bueno, tenia pase, o sea, que estaba bien, los otros dos elementos, ahora llamados el justiciero y super t, eramos tios normales, o sea, gorditos, calvos, feos, borrachos, fumadores empedernidos, vaya, lo que se suele decir, vidas bien aprovechadas.
Todo comenzó una noche que estabamos de cubatas, como nunca, y la gata, estaba en todo lo suyo, bailando reguetón (lo escribo así por ser de la mancha), y nosotros, castañas, cuando se abrió la puerta del bar, y se hizo la oscuridad, entró la penumbra en el garito, acababa de llegar TAPON DE ALBERCA, nuestro archiconocido enemigo!!!.
Vimos que no perdía detalle de lo que hacía la gata, no debaja de observar, empezamos a preocuparnos, aunque dada su actitud no beligerante, decidimos que aquella noche no era un peligro, incautos de nosotros.
Al día siguiente corría un rumor por toda la ciudad, yo me enteré a eso de las seis de la tarde, cuando tras sonar mi movil, con la canción de los picapiedra, me desperté de la tremenda resaca, estaba tan resacoso que me comí unas gachas con huevos fritos y beicon. Al otro lado del aparato, estaba el justiciero, diciendo que había que limpiar la era, con un mosqueo impresionante, corrian rumores de la gata, nuestra gata!!!!!, como podia ser? nos preguntabamos, de donde venía toda aquella mierda ensuciando el nombre de nuestra chica???.
La duda persistió todo el finde, pero alegremente, el lunes, en nuestro respectivo puesto de trabajo, nos hallabamos felizmente enganchados de una roldana, el justiciero, la hermana de la gata, y el que suscribe, super t, cuando llegó nuestra gran amiga eustaquia, advirtiéndonos del tema de la gata. Ya lo sabemos, respondimos indignados, a lo que ella contestó, yo sé quien ha sido.
Tras arduas tareas de interrogatorios hacia eustaquia, que incluyeron tres mahous, quince sanmigueles, dieciocho tapas y alguna que otra tortura en el bar del aurelianio, nos confesó que había sido el tapón.
No puede ser, respondió el justiciero, ahora mismo engancho los araos al tractor y salgo a limpiar la era, ha sido ella.
Se produjo una reacción química un tanto extraña desde aquel momento, por el cual, dejamos de ser gente corriente, o sea, ese tipo de tios al cual no se arrima una chica ni a pedir agua en medio de un desierto, y nos transformamos en superheroes, más o menos, por un proceso similar a lo que le pasó a radioactivo man, el superheroe de los simpsons, aunque con una mezcla de ultraheroe, si, si, ultraheroe, el de shinchan, por aquello de culito culito, mas que nada...
Aquella noche no pude dormir, no controlaba mis superpoderes, era capaz de soprarme quince cubatas en quince segundos, pero del esfuerzo, nos fuimos a dormir, bueno, y también porque aurelianio quería cerrar el bar.
Tras despertarme llamé a la gata, para decirle lo que alguna otra mañana, y que viene a ser, con voz de shinchan uoooohhh uoooohhh culito culito, cuando detecté por su voz que algo pasaba.
Al llegar a su casa, ví el tractor con los araos del justiciero en la puerta, pasé y entre sollozos, me contó que el justiciero estaba con un mapa sobre la mesa, trazando un plan, una venganza. Al pasar al cuarto oscuro, detecté que el justiciero tenía la guia michelín sobre la mesa, y que estaba trazando un mapa para ir a Alicante, a buscar el tapón, pero sin tocar una autovia, porque el tractor no pasaba de treinta, y con los araos era dificil superar los 25.
Gracias a mi astucia, le convencí de desafectar el tractor, o como el lo suele llamar, su fendt, de los poderes, porque otra cosa no tendremos, pero las normas de trafico, son las normas de trafico, y no podíamos subir tres en el fendt. Así a regañadientes, insertamos los poderes en mi mítico Renault 4, y salimos ciscaos para Alicante.
Proximamente os contaré mas aventuras y desventuras.